05/07/2022

El Cronista San Martín

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Quedó habilitada para declarar sobre el accionar de la AFI macrista

Espionaje ilegal: Relevan a Cristina Caamaño de la obligación de guardar secreto

La funcionaria prestará testimonio en la investigación que lleva adelante el juez Martínez De Giorgi por las tareas de inteligencia ilegal durante el gobierno de Cambiemos. 

Por Irina Hauser

22 de marzo de 2022 – 22:35

 (Fuente: Joaquín Salguero)
. Imagen: Joaquín Salguero

La interventora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño, fue relevada de guardar secreto y confidencialidad para poder declarar como testigo en la causa donde se investiga una trama de espionaje desplegada durante el gobierno de Mauricio Macri, que incluyó las tropelías de los agentes conocidos como Súper Mario Bros así como las escuchas y seguimientos en las cárceles. La funcionaria espera las preguntas del juez Marcelo Martínez de Giorgi, y las responderá por escrito. Será relevante lo que diga ya que ha insistido públicamente en que no existió cuentapropismo alguno de los espías que seguían a políticos, sindicalistas, organizaciones sociales, referentes eclesiásticos y hasta periodistas. Ese planteo, de quien hoy está a cargo del organismo, se ubica a contramano de lo que concluyó la Cámara Federal para aliviar la situación de la vieja cúpula y algunos directivos como el exdirector de Asuntos Jurídicos, Juan Sebastián De Stéfano, que ganó notoriedad con la causa de la Gestapo antisindical.

Caamaño estaba citada para este martes, que fue el día que salió publicado el decreto 139/2022 que la releva del secreto y con la firma del jefe de gabinete, Juan Manzur y del ministro de Justicia, Martín Soria. Ahora deberá recibir un pliego de preguntas del juzgado de Martínez de Giorgi donde dice que la convoca en particular por el contenido de una entrevista que le hizo el periodista Néstor Espósito en el diario Tiempo Argentino. Allí le preguntaba por qué sostiene que la AFI era la que espiaba cuando la justicia dice otra cosa. Entonces ella explicó que a poco de asumir la intervención había convocado a una reunión los jefes de las bases, a quienes les preguntó qué hacían, y le explicaron que «tenían órdenes de investigar manifestaciones sociales, piqueteros, antiminería, mapuches, iglesias, pañuelos verdes». «Yo, por aquel entonces, andaba con un pañuelo verde en la muñeca. Entonces le dije a un jefe de base: ‘Ah, entonces me investigaste a mí’. El tipo se puso colorado, bajó la cabeza y no respondió ni una palabra», recordó en aquella nota.

La convocatoria a Caamaño es parte de una serie de medidas y testimoniales que ordenó el juez Martínez de Giorgi con posterioridad al fallo de la Cámara que habían firmado Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi y que además de señalar que los espías actuaban por su cuenta decían, en ese razonamiento, que no existió asociación ilícita alguna. Este lunes debía presentarse a dar testimonio a Mariano Macri, hermano del expresidente, pero pidió postergación. Es por lo que le dijo al periodista Santiago O’Donnell en su libro Hermano: “Empezó con el viejo preocupado por el marido de Sandra, pero parece que a Mauricio le gustó el juguete”, una frase que daría cuenta de la devoción del exmandatario por el espionaje. Al marido de Sandra, ambos ya fallecidos, le habían pinchado el teléfono con una estructura donde participaban policías y agentes cuando Macri era jefe de gobierno porteño. Ya con los Súper Mario Bros fue espiada la hermana más chica, Florencia Macri, y su pareja, Salvatore Pica. Está pendiente también que responda las preguntas escritas del diputado Diego Santilli. Ya declaró otra de las víctimas, José Luis Vila.

Un hilo conductor de la mayoría de estos testimonios es la figura de Macri, cuyo nombre apareció durante la investigación pero no fue imputado y esa posibilidad pareció alejarse después de la teoría del cuentapropismo. En esa tónica, el lunes próximo debe declarar, y lo hará contestando preguntas en vivo aunque de manera remota, el juez de Avellaneda Luis Carzoglio. Se trata del magistrado que denunció públicamente que dos hombres de la AFI, De Stéfano y el exdirector de Finanzas, Fernando Di Pasquale, habían ido a verlo para hacerle saber sin vueltas que Macri quería ver presos a Hugo y Pablo Moyano. Le preguntaron sugestivamente que quería. Luego le enviaron la orden de detención y de allanamientos escrita. Carzoglio contó todo el mes pasado en la Bicameral de Inteligencia. En la Justicia nunca había logrado que lo citaran a testimoniar. Algo similar contó también en la Bicameral otro juez, Gabriel Vitale: el pedido de Macri vía De Stéfano para meter presos a los Moyano. No es un tema menor en la causa del espionaje que tiene Martínez de Giorgi, donde uno de los tantos capítulos apunta a dilucidar cómo se llegó a «cablear» (para espiar) la alcaidía penitenciaria que se preparaba para ellos, para lo cual todo indica que habría existido un acuerdo entre el exsubsecretario de políticas penitenciarias de María Eugenia Vidal, Juan José Baric –hoy juez federal de La Pampa– y la AFI, como reveló la periodista Luciana Bertoia.

La causa sobre espionaje a cargo de Martínez de Giorgi tiene diversas aristas: la inteligencia ilegal sobre políticos/as y referentes de distintas áreas, el espionaje puntual sobre el Instituto Patria y Cristina Fernández de Kirchner y el que se desplegó en la cárcel de Ezeiza, con un papel clave del Servicio Penitenciario Federal. Esta es una de las causas que el macrismo logró llevar a Comodoro Py. Ahora intenta llevar la única que queda en territorio bonaerense, que es la de la Gestapo antisindical.