01/12/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.


Los subrayados y las lecturas del discurso 

Cristina Kirchner en la EuroLat: “Las desigualdades son producto de decisiones políticas”

«No es posible que el Estado sirva solo para ir en auxilio, y cuando tiene que regular sea un estorbo», advirtió la vicepresidenta. «Que te pongan la banda y te den un bastón no significa que tengas el poder», fue la frase que más rebotó a lo largo del día.

14 de abril de 2022 – 01:10

El discurso de la vicepresidenta fue transmitido completo por todos los canales, como en cadena.  (Fuente: NA)
El discurso de la vicepresidenta fue transmitido completo por todos los canales, como en cadena. . Imagen: NA

Emitido en los hechos como una transmisión en cadena por todos los canales de noticias, y ocupando una centralidad política que se amplificó en las diferentes lecturas de los conceptos vertidos –hacia adentro, en la interna expuesta de la coalición gobernante; hacia afuera, en el tablero geopolítico regional y mundial– el discurso de Cristina Fernández de Kirchner en la inauguración de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat), ayer en el Centro Cultural Kirchner, trascendió ampliamente a una mera inauguración de sesiones. El suyo fue un análisis contundente que hizo eje en las desigualdades, el rol de los Estados Nación, el lugar al que quedan relegados frente al avance de los poderes reales, la actual «insatisfacción de las democracias», el doble standar del derecho internacional, Malvinas, la OTAN, los colonialismos en pie, el lawfare.  

«Que te pongan la banda y te den un bastón no significa que tengas el poder», fue la frase que más rebotó a lo largo del día. Así recortada, fue inmediatamente tomada por los medios para titular aludiendo a otro capítulo de la interna que atraviesa la gestión y que se viene exponiendo. Pero la vicepresidenta continuó: «Sólo un poquito de eso. Y lo digo por experiencia». Se trata, de hecho, de una idea que viene planteando en diferentes discursos, inclusive cuando era presidenta («identificar el poder con estar en el Gobierno es una burrada», ha dicho, por ejemplo). 

Sin embargo, siguió un poquito más: «Y ni te cuento si además no se hacen las cosas que hay que hacer. Pero bueno, dejémoslo ahí…”. Esa última frase, sobre todo, fue la que habilitó dobles lecturas en clave interna. Tanto como el tweet que escribía el presidente Alberto Fernández en ese mismo momento, celebrando que «el Conicet subió 54 posiciones en un año, y se ubica en el mejnor posicionamiento desde que inició el ranking de Scimago en 2009».

El saludo de CFK con Javi López. Imagen: EFE

Teloneros

El discurso que ofreció la vicepresidenta ante 75 parlamentarios europeos y 75 representantes latinoamericanos –y la sala principal del Centro Cultural Kirchner llena en todos sus espacios– tuvo previas cargadas de halagos. «Uno se siente como haciendo de telonero de los Beatles y es un poco complicado», la presentó el copresidente de Eurolat, Javi López, explicando que por ese motivo intentaría «ir todo lo rápido que pueda». Cristina Kirchner le devolvió la cercanía en un tramo de su discurso, cuando confundió su nombre y lo llamó una y otra vez «Jordi». “¿Por qué te dije Jordi?”, se preguntó entonces, mientras en el auditorio estallaban las risas. “Esto me viene de ver series españolas en Netflix, de ahí me viene… ¡y dale con Jordi!”, bromeó.

También el diputado demócrata colombiano Oscar Pérez Pineda, que fue el primer orador, tuvo palabras elogiosas, como copresidente: «Señora vicepresidenta, usted engalana, usted le da altura a nuestras deliberaciones. Usted nos compromete. Tenga la seguridad de que este pueblo argentino que tanto la quiere va a guiarnos para que el producto de nuestras reuniones sea totalmente exitoso».

Con la previa del Quinteto Piazzolla interpretando «Adiós Nonino», y luego el Himno Nacional, se vio en primera fila al ministro de Cultura, Tristán Bauer (en su condición de «anfitrión», ya que el CCK pertenece a la órbita de su cartera) junto al senador Oscar Parrilli, y entre los asistentes, a la vicegoberandora bonaerense Verónica Magario, intendentes como Mayra Mendoza, Fernando Espinoza, Mario Secco, Mariano Cascallares, Nicolás Mantegazza, Marisa Fassi, Karina Menéndez; dirigentes gremiales como Roberto Baradel y Víctor Santa María. 

Y entre varios legisladores, claro, a los representantes argentinos de EuroLat: los legisladores del Frente de Todos Oscar Laborde, Julio Sotelo, María Rosa Martínez, Alejandro Karlen, Juliana Argentina Peiré, Lucía Corpacci; los radicales Alfredo Cornejo (que se levantó en medio del discurso de CFK y se retiró de la sesión, no sin antes declarar a la prensa que el discurso de la vicepresidenta «atrasa») y Silvia Giacoppo, Adolfo Rodríguez Saa y Graciela Camaño.

EuroLat finaliza hoy con el desarrollo de las reuniones de comisiones internas y con la presentación de un documento final, que se hará en el Congreso Nacional.

La cuestión de la desigualdad

Una recuperación económica con justicia, inclusiva y en paz, es un excelente lema, y obviamente significa una recuperación económica después de la tragedia que acaban de mencionar ambos copresidentes, y que ha sido la pandemia”, comenzó planteando la vicepresidenta, para encausar pronto esa idea en la cuestión de la desigualdad. Más adelante mencionó al economista francés Thomas Piketty, cuya teoría y propuestas hacen eje en este concepto. 

Planteó entonces la necesidad de volver a poner en valor la idea del Estado como actor clave para el desarrollo igualitario de la sociedad. “¿Alguien se ha preguntado lo que hubiera sido de la vida de todos nosotros y nosotras si los Estados no hubieran intervenido construyendo hospitales, atendiendo a los enfermos, negociando con el mercado, o sea, los laboratorios, las vacunas para que pudiéramos salvarnos y no morirnos nosotros y nuestros seres queridos?», preguntó. «Que alguien siga afirmando que el Estado no es importante en la vida de las personas, yo diría definitorio, o es un necio o es un cínico. Que los hay de los dos», siguió. 

«Creo que la gran discusión va a ser esta, porque las desigualdades no nacen por un orden natural e ineluctableLas desigualdades no son un producto de la naturaleza, son un producto de decisiones políticas«, marcó también. Y completó: «O de falta de decisiones políticas. Ojo que no tomar decisiones políticas, también lo es». Fue este el otro momento del discurso que fue leído como un dardo por elevación hacia el presidente Alberto Fernández. 

¿El Estado o el mercado?

Tras historizar sobre el surgimiento del Estado de bienestar y del neoliberalismo, la vicepresidenta planteó que “el capitalismo se ha demostrado como el sistema más eficaz para la producción de bienes y servicios”, pero que es central definir «si este proceso capitalista que se da en todo el mundo, de China a Estados Unidos, lo conducen las leyes del mercado o las leyes del Estado”.

Apareció entonces una pregunta central: En un presente en el que «nuestros Parlamentos, nuestros ejecutivos, nuestro poder judicial, (son) tantas veces coptado por el mercado y los factores económicos», «¿cuánto representa del poder el Estado?«. Fue al cerrar esta idea que mencionó la frase-título de la banda y el bastón. 

La insatisfacción de las democracias

«La insatisfacción de las democracias, donde la gente se termina enojando con la política, debería obligarnos a replantear la necesidad de repensar nuestra ingeniería institucional, donde se invista de poder a las instituciones, estas o las que haya que crear. Estamos a tiempo todavía, antes que sea demasiado tarde», advirtió. A su entender, «la pandemia ha venido a saldar aquella discusión, porque no es posible que en una tragedia de la magnitud de la que vivió la humanidad el Estado sirva solamente para ir en auxilio, y cuando tiene que adoptar decisiones en materia económica, de controles, de regulaciones, sea un estorbo«. 

«En el mundo y en nuestro país, durante la pandemia el sector privado recibió todo tipo de ayuda, de carácter financiero, fiscal, crediticio. Sin embargo, ante esta otra tragedia que estamos viviendo hoy, de una guerra… el mercado nos contesta con que ‘ah, no, no importa, son mis ganancias, es mi rentabilidad, y los demás que revienten…’. Bueno, miren, no vale así. Como dicen los chicos: ‘así no juego más'», dijo en uno de los momentos más celebrados de su discurso. 

Doble estándar

También se refirió a la guerra entre Rusia y Ucrania y volvió a marcar el doble estándar del derecho internacional frente a las potencias mundiales. «De los cinco países que conforman el Consejo de Seguridad (de la ONU), todos, en algún momento, no han respetado las normas del Derecho Internacional», aseguró. Recordó que se cumplieron 40 años de la Guerra de Malvinas: «la ocupación por la fuerza de nuestras Islas Malvinas encuentra al Reino Unido apoyado por otras potencias, que cuando no les conviene apoyar una invasión, la rechazan, y cuando les conviene porque son sus aliados, está todo bien», destacó en lenguaje llano. «Tenemos una base de la OTAN a 14.000 kilómetros del Reino Unido, diciendo que esto no es territorio argentino«, denunció también. 

El último tramo de su discurso fue para referirse al «partido judicial», tomando como ejemplo su propio procesamiento en la causa «dólar futuro» (de la que fue sobreseída, junto al gobernador Axel Kicillof, el año pasado). Lo puso en comparación: «Llama la atención que por una decisión política absolutamente reglada, reglamentada, transparente y legal, estuve procesada por esa causa durante seis años. Y que después de que nuestro país fue endeudado por el préstamo más grande del que se tenga memoria, ilegal también la forma de otorgarlo por parte del FMI, ningún juez haya advertido alguna irregularidad, o alguna ilegalidad. Raro«, concluyó.