19/05/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.

Lionel Messi dejó de sufrir la celeste y blanca, llegó a su mejor versión en la Copa América

Atrás quedó un pasado de frustraciones, la mochila de los amigos, la sobrecarga de responsabilidad. Y surgió esplendoroso en Brasil.

Casi sin que pudiéramos darnos cuenta desde Ushuaia a La Quiaca, Lionel Messi empezó su metamorfosis celeste y blanca. Dejó de sufrir a la Selección, de atormentarse por la gloria esquiva, aquella que lo impulsó a decir “basta para mí” hace un lustro, después de la cuarta final perdida. Ya no hay un rostro circunspecto y hasta canta con pasión el Himno, algo que también era objeto de las críticas para los sommeliers del patriotismo. Hoy el crack está iluminado como esa sonrisa que suele desplegar en cada rato de la intimidad de Ezeiza. Y a partir de ese estado de ánimo, con 34 años recién cumplidos, encontramos la mejor versión de la Pulga con la camiseta argentina.

¿Cuándo fue el click? ¿Por qué en el apogeo de su generación no disfrutaba tanto como ahora, justo cuando comienza a entrar en la etapa final de su carrera?

Haber estado tan cerca de la copa dorada que Diego alzó en el ‘86, una imagen tan viralizada como triste para los argentinos, y la seguidilla de derrotas frente a Chile en las Copas América de 2015 y 2016, fueron golpes muy duros. También, el adiós anticipado en el Mundial de Rusia, la última esperanza de ese grupo de futbolistas que quedará marcado a fuego por los segundos puestos.

Y de aquel Messi enojado que estuvo 9 meses en silencio hasta que alumbró públicamente para reconocer que estaba harto de que lo “mataran” en la Selección, todo cambió con la renovación. Atrás quedó un pasado de frustraciones, la mochila de los amigos, la sobrecarga de responsabilidad. “Buscamos un equipo, no un salvador”, dijo Lionel Scaloni. Y después de una Copa América en la que hizo más ruido por declararle la guerra al VAR y a la Conmebol que por su fútbol, surgió esplendoroso en Brasil.

Símbolos: los tatuajes, la cinta, el número 10. Foto EFE/Fernando Bizerra
Símbolos: los tatuajes, la cinta, el número 10. Foto EFE/Fernando Bizerra

Messi está jugando su mejor torneo con la Selección. Fue gravitante en cada partido. Participó en 8 de los 10 goles de Argentina. Cuatro llevaron su propio sello, cuatro se produjeron gracias a sus asistencias.

Las estadísticas complementarias ratifican su gran momento: Leo hace un gol cada 113 minutos; tiene un promedio por encima de los dos disparos al arco (2,2) por partido que se eleva a casi cinco (4,8) si se toman en cuenta todos los remates, incluidos los desviados. Asegura, además, 3 pases clave por encuentro. Como dijo Rodrigo De Paul, uno de los escuderos del capitán rosarino: “Sabemos que con Messi todo es más fácil”.

Lo que se transmite de adentro hacia afuera no es una puesta en escena: las imágenes de los jugadores preparando el asado o bailando al ritmo del Papu Gómez marcan el pulso interno. Messi es el líder, todos lo respetan, pero no hay distanciamiento social que valga; al contrario, existe una comunión, ya no existe la famosa mesa chica. Y esa apertura del propio Messi es energizante para el grupo que se armó en la Selección.

Messi se trepa a Di María mientras llega Lautaro Martínez: todos con el capitán. Foto EFE/Alberto Valdés
Messi se trepa a Di María mientras llega Lautaro Martínez: todos con el capitán. Foto EFE/Alberto Valdés

Lo seguimos todos a élLeo marca la diferencia siempre y nosotros vamos a acompañarlo en todo, como lo venimos haciendo. Todos tirando para el mismo lado, los jóvenes y los más grandes, también, así que estamos felices y vamos por todo”, manifestó Lautaro Martínez.

¿Cuánto habrán tenido que ver las turbulencias que el astro vivió en Barcelona durante el último año para que encontrara un refugio de paz en la Selección? La salida de su amigo Luis Suárez, el enfrentamiento con Josep María Bartomeu, el amague de éxodo, la Liga que se le escapó ante el Atlético de Madrid de Diego Simeone, las críticas que casi nunca había escuchado en España. Aunque sea una situación momentánea, Messi hoy sólo tiene una camiseta, la de Argentina. Y la está honrando.

“Lo mejor que nos puede pasar, como amantes del fútbol, es disfrutar a Messi. Deseo que pueda jugar muchos años”, reflexionó Scaloni después de la goleada ante Ecuador. Más allá de los desniveles de la Selección, el crack conduce a la Argentina a una nueva final. ¿La quinta será la vencida? De Leo todo depende.