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06/10/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.

INFLACIÓN

Por las nubes: llenar el changuito pasó de 8 mil a cerca de 20 mil pesos

20 DE MARZO 2022 – 21:42 Clientes salteños son pesimistas con la prometida «guerra contra la inflación». «Hoy para comer un día necesitas unos 1.500 pesos, antes gastabas 600. Todo aumentó el doble», se quejó uno de los clientes a la salida de un supermercado. 

Marianela Pereyra

Por las nubes: llenar el changuito pasó de 8 mil a cerca de 20 mil pesosUna joven madre junto a su hijo en un súper salteño, busca precios. JAVIER CORBALÁN.

Para llenar un changuito de supermercado se requiere cada vez más dinero. Así lo expresaron los salteños que salieron a hacer compras ayer en distintos supermercados de la capital. Desde un súper ubicado en cercanías a la rotonda de Limache, Francisco González, un cliente, contó que siempre mira los precios de los productos y los compara, ya que busca «hacer economía». Muchas personas señalaron que hoy en día gastan hasta 20 mil pesos para llenar el changuito.

«Solamente pago en efectivo y hago débito. Los cortes exclusivos de carne como peceto, matambre y colita de cuadril son algo que no se puede comprar prácticamente. Son casi inalcanzables», expresó.

Añadió que con su familia se la rebuscan y compran pollo o cerdo y que toda su vida buscó segundas marcas. «No soy de las primeras marcas. Algo que sí extraño es el fernet y la Coca Cola», sostuvo.

Definió a la guerra contra la inflación anunciada por el Gobierno nacional como «ficticia». «Este gobierno no tiene conducción. Hace tres años que esperábamos la heladera llena, el asado los domingos y no pasó nada. Habrá que comer polenta. Como todo gobierno peronista, los funcionarios y clase acomodada se llenan los bolsillos nada más. No hay rumbo económico», finalizó el hombre.

Ana Soria, otra clienta, contó que antes con 8 mil pesos podía llenar un changuito, pero ahora necesita entre 15 y 20 mil pesos.

«Hoy para comer un día necesitas unos 1.500 pesos, antes solamente gastabas 600. Todo aumentó el doble», dijo.

Aseguró que ahora compra menos carne, frutas y verduras. «Prácticamente vivimos a arroz y fideos. Los lácteos están carísimos: 120 pesos la leche y 160 pesos el yogur», señaló.

No usa tarjeta de crédito para pagar las compras del súper porque eso significa «endeudarse peor y no poder pagar después». Solamente la utiliza para comprar medicamentos y electrodomésticos, muy de vez en cuando.

Relató que dejó de comprar quesos untables, manteca, pan lactal y galletas dulces, para economizar en su hogar.

Considera que la guerra contra la inflación «es el verso de siempre». «Tengo 56 años y desde que tengo uso de razón escucho la palabra crisis. Eso me angustia y me da tristeza. Desde chiquita pensaba que algún día esto se iba a terminar, pero a esta edad siento que nacemos y morimos en crisis. Somos un país rico y no es justo que vivamos en la pobreza. No es culpa de la tierra que es bendita y productiva. Es culpa de quienes nos gobiernan», culminó la mujer.

Desde otro supermercado situado en la avenida Bélgica, Eduardo Tarifa contó que hace más de un año que no llena un changuito del súper, sino que solo lleva los productos básicos. «En lo mínimo indispensable puedo gastar 7 mil pesos. Extraño comprar mermelada, dulce de leche, queso, durazno en lata, flan, manteca, fiambres para hacer picadas», contó.

Y añadió: «Una colita de cuadril sale unos mil pesos, el kilo de milanesas $900. Están imposibles los precios».

Sostuvo que comprar segundas marcas le generó problemas. «Una vez compré fideos de segundas marcas y arruiné la comida. El guiso salió mal y tuve que tirarlo. Fue un desperdicio, así que ahora prefiero comprar un buen fideo, arroz para que la comida salga bien y no tenga que gastar el doble».

Lo que no se come

Rosa Carrizo considera que la crisis económica se extenderá muchos años más. «Al súper vengo cada vez menos porque no llego a fin de mes con mi sueldo, entonces hago compras hormiga. Tarjeteo bastante. Extraño comprar plantas, ropa y zapatos», expresó.

Con relación a las marcas, indicó que de las primeras compra arroz, fideo y yerba. «Para mí es primordial la marca en los alimentos. Toda mi familia come los días de semana en sus trabajos, entonces solo almorzamos en casa los fines de semana, así que podemos darnos ese gusto. Compro poquito, pero de marca», finalizó.

Desde otro súper ubicado sobre la avenida Ex Combatientes de Malvinas, Luisa Rivero contó que «siempre busco ofertas y todas son de contado efectivo. También busco segundas marcas. En casa comemos menos carne y lácteos ahora».

Manifestó que la guerra contra la inflación es «una estrategia, pero la historia no cambia ni cambiará porque en realidad el gobierno no quiere que cambie. Si tuviéramos gobernantes responsables y honestos que vean por el país, seríamos los más ricos del mundo, pero todos los que entran al poder solo les interesa sacar provecho del Estado y no les importa la gente», finalizó Luisa.