02/12/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.


Fuerte cuestionamiento a María Eugenia Capuchetti

El duro reclamo de los abogados de Cristina Kirchner a la jueza que investiga el atentado

«Es hora de buscar la verdad», exigieron los representantes de CFK a la jueza, cuando le reclamaron que secuestre los teléfonos de las colaboradoras del diputado Gerardo Milman, a quien un testigo escuchó decir, antes del atentado: «Cuando la maten yo estoy camino a la costa». La jueza rechazó de inmediato la solicitud. 

Por Irina Hauser y Raúl Kollmann

29 de octubre de 2022 – 00:55

El vicepresidente del bloque del PRO en Diputados, Gerardo Milman. (Fuente: Enrique García Medina)
El vicepresidente del bloque del PRO en Diputados, Gerardo Milman.. Imagen: Enrique García Medina

Por primer vez, los abogados de Cristina Fernández de Kirchner cuestionaron en duros términos, y seguramente por indicación de ella, la labor de la jueza María Eugenia Capuchetti en la causa por el intento de magnicidio. Lo hicieron en una presentación donde le reclamaron que secuestre los celulares de las dos mujeres que estaban con el diputado de Juntos por el Cambio Gerardo Milman en la confitería Casablanca el 30 de agosto cuando un testigo –que trabaja en el Congreso con el diputado Marcos Cleri– lo escuchó decir, según declaró en la causa: «Cuando la maten yo estoy camino a la costa». El intento de asesinato fue dos días después, el 1 de septiembre. 

«Es hora de buscar la verdad», le advierte la querella a la magistrada, en un recurso que ella rechazó casi de inmediato. Con rapidez también mandó a sortear un juzgado para que se investigue una presentación de menos de dos carillas que hizo Milman, donde denuncia al testigo en cuestión por supuesto falso testimonio y le atribuye «inconfesados fines políticos».  Sobre el legislador no hubo medidas por ahora.  

Testigos y celulares

Las dos mujeres que trabajan con Milman, Ivana Bohdziewicz y Carolina Gómez Mónaco –esta última ex directora de la escuela de inteligencia del Ministerio de Seguridad con Patricia Bullrich–, dieron su testimonio ante la jueza esta semana. Había pasado más de un mes desde la declaración del testigo en cuestión, el 23 de septiembre. 

La primera de las colaboradoras primero sostuvo: «a Casablanca no voy nunca»; luego dijo que la última vez había sido en marzo. De pronto recordó que sí había pasado «dos minutos» para organizar un viaje a Pinamar, que dijo que se concretó. Comentó que además de Milman estaba Gómez Mónaco y hasta describió cómo estaban sentados. 

Gómez Mónaco tampoco recordaba haber ido a ese lugar el 30 de agosto pero «sí mucho antes». Cuando le mostraron las imágenes de ese día donde se la ve llegar, entrar y salir de allí, no le quedó otra que reconocerse. Pero luego sostuvo: «Jamás hablé de un viaje a Pinamar». Ambas negaron haber escuchado a Milman una frase como la que le atribuye el testigo, cuyo nombre se mantiene en reserva. 

Un día en Casablanca

La querella de CFK subraya que, pese a la contradicción entre las colaboradoras de Milman, su descripción respalda la base del relato del testigo clave, con excepción de la frase «cuando la maten yo estoy camino a la costa». Las cámaras de la zona confirman el encuentro en Casablanca, el día y la hora,y también se corroboró el viaje a Pinamar. 

Milman interpretó que el testigo «incurrió» en una «acusación falsa» «que ha sido contundentemente desmentida por mis secretarias parlamentarias y finalmente por mí». Pidió la investigación por supuesto falso testimonio, que Capuchetti concede, sin disponer ninguna medida para seguir investigando si Milman sabía que habría una ataque a la vicepresidenta. La causa le tocó al juzgado 11, que subroga Julián Ercolini

A los abogados de CFK, José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, les parece que era absurdo pensar en una confesión de las mujeres contra su jefe y, en ese contexto, dicen, «es inaudito tener que explicar por qué es importante contar con la única prueba que podría haber corroborado un testimonio de extrema gravedad sobre un atentado que podría haber cambiado la historia de nuestro país», en referencia  a los teléfonos celulares de ambas, que fueron pedidos antes de que se fueran de Comodoro Py. 

Las dos opciones de la jueza

En un repaso, los letrados de CFK dicen: “Tenemos a un testigo que relató algo que se confirmó en su mayoría. Por otro lado, tenemos dos testigos que se contradijeron entre sí claramente (respecto del viaje a Pinamar) y cuya memoria espacial parece ser bastante mejor que la temporal, ya que una recuerda dónde estaba una mesa y cómo estaban sentadas pero sitúan en marzo eventos de agosto”. “Casablanca, por su parte, parecía haber escapado de los recuerdos de ambas; al menos, hasta que vieron las fotos. Mientras todo lo que dijeron Bohdziewicz y Gómez Mónaco es distinto de lo que pasó y ambas se contradicen, todo lo que dijo el testigo se verificó”, señalaron. 

La jueza, señalan, “tenía dos opciones: o encomendarse a su intuición o producir pruebas. A criterio de esta parte, dado que se investiga un atentado de inusitada gravedad y que, probablemente, el secuestro de los celulares fuera la única forma de probar o descartar esta línea de investigación, esta hubiera sido la mejor opción”. “Este recurso se presenta con la horrible sensación de que dejar ir a estas dos personas con estos celulares hirió gravemente la posibilidad de dilucidar esta hipótesis. Una vez que Bohdziewicz y Gómez Mónaco se fueron del juzgado, es casi obvio que le comunicaron a su jefe lo sucedido y que, si había alguna prueba, se estarán encargando de que deje de existir”, concluyen en la presentación que, al haber sido rechazada por Capuchetti, ahora será presentada como apelación ante la Cámara Federal. 

El caso Milman

El capítulo sobre Milman tramita en un legajo que fue secreto hasta esta semana y que se inició con la declaración del testigo que trabaja con el diputado Cleri. Cuandio dio testimonio bajo juramento contó: “Escucho con mis propios oídos que Milman dice textual ‘cuando la maten yo estoy camino a la costa’, a lo cual una de las mujeres le pregunta por el chofer, algo así como ‘¿y tu chofer?’. Y él le contesta: ‘Lo mando a Tucumán porque es un hablador al pedo’”. 

En un Whatsapp que el testigo le había enviado a Cleri poco después del intento de asesinato de CFK, y que certificó ante un escribano, consta lo mismo que declaró: «Marcos, ayer cuando salí de tu oficina fui con mi cuñado a comer a Casablanca. Al lado mío estaba Milman con dos pibas y graciosamente decía ‘cuando la maten yo estoy camino a la costa’ y se mataban de risa. Están las cámaras que no me dejan mentir…». La querella pidió medidas el 5 de octubre. El juzgado hizo solo una parte y finalmente citó a las mujeres más de un mes después que el testigo las mencionara.  

La primera reacción de Milman fue negar la frase y decir que no había registro. Este viernes entregó al juzgado este breve texto: «He estado reunido en el referido bar ubicado en la calle Rivadavia 1901 con mis secretarias, siendo que, en la oportunidad a la que el ‘testigo’ se debe referir, estábamos organizando un evento en Mar del Plata y al mismo tiempo, organizamos previas recorridas por distintos municipios que yo realizaría en distintas semanas», relata, e incluye en el cronograma la visita a Pinamar. «Ese fue el tema de conversación en dicha oportunidad siendo que jamás hice una afirmación como la que el ‘testigo’ ha pretendido imponer como salida de mi boca, quien sabe con qué inconfesados fines políticos«. 

Contexto enrarecido

Dos semanas antes del atentado, Milman había presentado un llamativo proyecto de resolución donde pedía al Poder Ejecutivo que informara sobre «medidas preventivas» ante «indicadores de violencia que se perciben como la antesala de episodios que podrían quedar en nuestra historia». El contexto era la recta final del alegato de la fiscalía del juicio de Vialidad, que derivó en un pedido de 12 años de cárcel para CFK e inhabilitación perpetua. 

El texto del vicepresidente del bloque del PRO decía en sus últimos párrafos «no vaya a ser que algún vanguardista iluminado pretenda favorecer el clima de violencia que se está armando, con un falso ataque a la figura de Cristina, para victimizarla, sacarla de entre las cuerdas judiciales en las que se halla y no puede salir, y recrear un nuevo 17 de octubre». El 31 de agosto, el día previo al atentado, presentó otro proyecto donde pedía información sobre la custodia de CFK.

El 1 de septiembre a la tarde tuiteaba: «¿Por qué el ministro de Seguridad aumentó la custodia policial de la vicepresidente (sic)? Cristina Kirchner jamás estuvo en peligro en su pequeña república de Recoleta (…) Hemos presentado un proyecto en la Cámara de Diputados para que nos brinden una explicación sobre esta nueva disposición de gastos arbitrarios». Cerca de las 21 se producía el atentado. Es un misterio todavía si estas presentaciones tan extrañas, que sugieren que Milman podía tener conocimiento de un ataque, están en el universo de análisis del juzgado de Capuchetti.