27/01/2023

El Cronista San Martín

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En los alegatos, la Fiscalía y la querella coincidieron en su visión del caso

Fernando Báez Sosa: Dos pedidos de perpetua para los ocho acusados

Durante 11 horas, los fiscales Juan Dávila y Gustavo García, y los querellantes, Fernando Burlando, Facundo y Fabián Améndola, convocaron la atención del tribunal y del país entero.

María Daniela Yaccar

Por María Daniela Yaccar

26 de enero de 2023 – 02:05

    De izq. a der. los fiscales García y Dávila, Facundo y Fabián Améndola, y Burlando. (Fuente: Télam)
    De izq. a der. los fiscales García y Dávila, Facundo y Fabián Améndola, y Burlando.. Imagen: Télam

    Desde Dolores

    «¡Asesinos! ¡Perpetua!», grita una mujer en medio de la noche, en las puertas de los Tribunales de Dolores, después de casi 11 horas de alegatos en el marco del juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa. Alumbra la luz azul de los patrulleros del Servicio Penitenciario Bonaerense; hay despliegue de efectivos y muchísimos móviles de TV; y el edificio está por completo vallado con algunas leyendas que piden lo mismo que la mujer. La querella y la Fiscalía, por su parte, pidieron también perpetuapara los ocho acusados, por homicidio doblemente agravado por alevosía y concurso premeditado de dos o más personas a lo que sumaron «lesiones leves» por la golpiza a los amigos de la víctima. Este jueves, desde las 12, continúan los alegatos de la defensa.

    Graciela Sosa, madre de Fernando, dijo al salir del edificio que su hijo «fue asesinado de la peor manera» y que quiere que los ocho acusados «paguen, porque son unos asesinos, no tuvieron piedad y no son humanos». «Quiero que les den la pena máxima. Que no les tiemble el pulso a los jueces. Confío en la Justicia”, concluyó. En tanto, Silvino Báez adelantó que tomarán la palabra cuando se reanuden los alegatos con la exposición de la defensa.

    «Todos asesinaron a Fernando»

    Pocos minutos antes, en la pequeñísima sala, Fernando Burlando había anunciado el ingreso a «la galería del horror y del salvajismo»: una serie de videos que le había refutado Hugo Tomei –era la segunda vez en el día que planteaba que ese tipo de materiales debía ser parte de la etapa probatoria– y que la jueza María Claudia Castro le permitió mostrar. «Tienen una tecnología que hace poco tiempo ignorábamos. Mejoraron los píxeles, se señalan los movimientos», explicó. Eran videos ya exhibidos en las audiencias pero mejorados, que mostraban los movimientos de los imputados, señalizados con colores. En ese momento Enzo Comelli hizo un gesto de negación con la cabeza y lloró la mamá de Tomás D’Alessandro, amigo de Fernando que está asistiendo a todo el proceso y que fue testigo y víctima de la paliza. Él estaba en el video. Madre e hijo se abrazaron.

    “Todos, absolutamente todos participaron, todos asesinaron a Fernando Báez Sosa”, había asegurado horas antes el abogado. Y más temprano, en sintonía, el fiscal Gustavo García había dicho: “No hubo roles y funciones. Todos hicieron todo. Todos lo golpearon y se pusieron de acuerdo para matar a Fernando». Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz, Luciano, Ciro y Lucas Pertossi fueron definidos como coautores. Antes del cierre que dio Burlando a la jornada, el fiscal había opinado: «La fascinación y el poder de abstracción que genera un video pareciera que complicaron la prueba”. También, afirmó: “Nunca en 36 años y medio en el poder judicial vi un hecho en el que hay 23 testigos presenciales”.

    Por las veces que fue mencionado tanto por la querella como por la Fiscalía, parece que para llegar a este punto fue crucial el testimonio de Alejandro Muñoz, jefe de Seguridad de Le Brique. 

    El pedido de la querella

    Burlando habló de “cacería”, dijo que Báez Sosa fue “fusilado”, que “cada golpe era un disparo y cada patada un tiro”, al abrir los alegatos de la querella.

    La transmisión en vivo del hecho dejó ver cómo Viollaz miraba al abogado –el resto de los acusados, en cambio, miraba fijo a los jueces– cuando lo señaló como quien impartió la orden de comenzar el ataque, al grito de “ahora”. “No es menor dar una orden y que un joven termine asesinado. Enzo Comelli y Ciro Pertossi avanzaron hacia el objetivo, Máximo Thomsen hizo lo suyo, mientras el resto de los verdugos rodeaban a Fernando, todos con su intervención, todos pegándole y todos matándolo. No improvisaron un solo movimiento. Se turnaban para dar un golpe tras otro”, sentenció Burlando.

    Durante todas las audiencias los acusados están rodeados por una docena de custodios del Servicio Penitenciario Bonaerense. Llegaron con barbijos que se quitaron al sentarse. En la sala por primera vez sus padres podían presenciar la audiencia completa, porque hasta ahora habían asistido en calidad de testigos. La incomodidad en los cuerpos de los familiares de los imputados era visible. Se cubrían la cara; apoyaban los brazos sobre el pupitre con la cabeza para abajo. El cansancio y el hastío iban acentuándose con las horas. Silvino y Graciela, por su parte, estaban sentados detrás de sus abogados. Varias veces, él recostó su cabeza en el hombro de ella. La religiosa Martha Pelloni llegó especialmente para acompañarlos.

    Facundo Améndola en un momento se quebró, cuando respondió a uno de los padres de los acusados, en alusión a su declaración: «No venimos a curar dolor con más dolor, sino a curar dolor con justicia». Dijo también, sobre los familiares: «Ninguno sintió empatía por los padres de Fernando. Se limitaron a contar los padecimientos que este hecho les había traído». Entonces Graciela se levantó de la silla. Lo abrazó.

     Puntualizó en cada uno de los imputados. En este sentido, las novedades tienen que ver con Luciano Pertossi, a quien la querella acusa de participar activamente del ataque y lo demostró con un video. Viollaz dejó de ser tan sólo el arengador: «Le pegó a Fernando al comienzo del ataque, arengó a sus amigos para que le peguen, impidió a sus amigos que pudieran ayudarlo». También, según los abogados, fue el que dijo «es ahora» cuando la Policía dejó la zona liberada. Con todo, la situación quedó planteada como un «cerco humano». «Querían su trofeo, se abrazaron y comieron hamburguesas», dijo Burlando.

    La Fiscalía

    «No hubo roles: todos hicieron todo», es una de las frases que justamente más se había escuchado en la sala cuando expuso la Fiscalía, que además pidió que se investigue a Juan Pedro Guarino –sobreseído– y Tomás Collazo –nunca imputado– por falso testimonio.  Cuando declararon, ambos dijeron que no recordaban lo ocurrido a pesar de haber estado a pocos metros del crimen.

    Dávila aseguró que los ocho imputados son «coautores» del homicidio porque tuvieron «el co-dominio del hecho, la posibilidad de emprender, proseguir y detener el curso causal del delito». Así, ratificó la acusación que postuló al comenzar el juicio el 2 de este mes. La jornada comenzó con las palabras de Gustavo García, quien manifestó que los imputados atacaron «por sorpresa, a traición, sin que tuviera ninguna posibilidad de defenderse» la víctima. Durante dos horas, García armó un rompecabezas con los testimonios, chats e imágenes que se pusieron sobre la mesa durante todo este mes.

    De acuerdo a la reconstrucción que hicieron los fiscales, y que coincidió con lo expuesto por el particular damnificado, el móvil del crimen fue una pelea en el interior de Le Brique entre Fernando, sus amigos y algunos de los acusados. Fernando intercedió para separar y terminó peleando con Máximo Thomsen, a quien le dio una piña en el estómago, lo que le desató toda su «ira» y «agresividad». Luego de salir del boliche los imputados se encontraban «en la misma vereda, a pocos metros de Fernando». Y en siete minutos acordaron matarlo. «En este hecho hubo una estrategia, una planificación de cómo iniciar el ataque», aseguró García. El fiscal remarcó también que esperaron que la Policía, al resolver otra pelea, liberara la zona.

    Los acusados atacaron «por distintos flancos», al menos dos. García comparó: «Cuando el doctor Burlando dijo ‘dos flancos’ se me vino a la cabeza el croquis de la batalla de San Lorenzo, cuando San Martín escondió a los granaderos detrás del convento y atacó a los realistas de los dos flancos». En otro pasaje, aseguró: «Si algo faltaba para decir que esto fue orquestado es que hayan decidido filmar el inicio de la agresión».

    «(El concurso premeditado) es haberse puesto de acuerdo con anterioridad al hecho de matar a una persona. No requiere mucha deliberación, hasta puede ser instantáneo», explicó. La alevosía, por otra parte, tiene que ver con la «indefensión» de la víctima. Los representantes del Ministerio Público acompañaron sus planteos con un video que sincroniza distintos registros y que, según contaron, fue armado por un editor de videos de reuniones sociales. La exposición de Dávila estuvo centrada en detallar los roles de cada acusado.

    Este jueves es el turno del defensor Tomei, quien buscará una calificación del hecho más leve y una pena menor. Las calles de Dolores coinciden, en tanto, con los alegatos de este miércoles: «Si no es perpetua no es justicia» es la sentencia que se observa en los carteles pegados en árboles, postes y todo tipo de locales del pequeño centro.