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05/07/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.

ECONOMÍA

La política macroeconómica jugó contra la recuperación 

14 DE FEBRERO 2022 – 01:02 Tras la pandemia, los distintos sectores enfrentaron las trabas que impuso la política oficial. Inflación, tipo de cambio y obstáculos para acceder a divisas frenaron el despegue económico.

La política macroeconómica jugó contra la recuperación 
El turismo fue uno de los sectores económicos que tuvo una recuperación sólida respecto de los niveles prepandemia.

El 2021 fue un año que marcó un pequeño rebote en la economía de la Argentina, luego de los devastadores efectos que el aislamiento tuvo en los distintos sectores productivos y comerciales durante 2020 como consecuencia de la pandemia por la COVID-19. 

No obstante, el rebote no pudo ser recuperación ya que la política macroeconómica del Gobierno nacional prioriza un esquema inflacionario como una estrategia de ajuste encubierto que le permite financiarse.

El informe del último trimestre del año que elabora la Fundación Mediterránea expuso que el panorama final del 2021 revela un escenario donde los principales sectores de la actividad económica a nivel país muestran señales propias de un reinicio de actividades tras los efectos de la pandemia. 
También se destacan en este proceso las ventas de los supermercados, la de motos y autos, y los primeros indicios de recuperación del sector turístico. 

Por otro lado, si bien los resultados a nivel general se encuentran por encima del fatídico año 2020, el sector de la construcción no revela grandes resultados. Se registra una fuerte merma en el consumo de cemento medido en bolsas y no se evidencian cambios en lo que respecta a las transacciones inmobiliarias. 

El economista jefe de la Ieral NOA de la Fundación Mediterránea, Lucas Dapena, explicó que “en 2021 aparece una recuperación que era esperable, pero que podría haber sido mejor de no ser por la política macroeconómica”.

“Hubo una recuperación, un rebote, pero podría haber sido mejor, por ejemplo, si no hubiese habido tanta inflación. Y esto se puede ver en el consumo de cemento en bolsa, que es el que utiliza una persona común para construir, y ese indicador cayó”, explicó Dapena en diálogo con El Tribuno.
Para el economista, “eso te indica que no hubo tanta plata dando vueltas en el sector privado como para recuperar los niveles de consumo de cemento previo a la pandemia y esa es una señal”.

Respecto de uno de los principales indicadores que se analizan, el informe expuso que el consumo de cemento acumulado durante el año 2021 reveló para la región NOA un incremento del 7,2% en relación con el año 2020. En Salta el consumo de cemento a granel obtuvo un crecimiento del 68,7%, marcando además un crecimiento notable respecto al 2019 al pasar de 69.639 toneladas a 72.779 en 2021. 

Pero, en contrapartida, el consumo medido por bolsas cayó un 6,4% en la región. Bajo esta última modalidad de compra solo Catamarca y Santiago del Estero mostraron una variación positiva (2,3% y 2,7% respectivamente), mientras que Tucumán, La Rioja y Salta muestran una contracción significativa (11,4%, 19,1% y 7,7%, respectivamente).

Al respecto, Dapena explicó que los gobiernos y responsables de grandes obras adquieren el cemento a granel y ese indicador subió, pero la venta en bolsa, que muestra cómo le va a la gente, no solo no subió, sino que mostró una caída.

“Asimismo, en el rubro automotor el hecho de que la recuperación sea mayor en las ventas de motos que de autos da la pauta de que la mejora no llegó plenamente. Fue más fácil recuperar la venta de motos, que no son tan caras, que la de autos”, indicó.

En efecto, el informe muestra que en 2021, a nivel regional, las ventas de autos se incrementaron un 14,8% y las ventas de motos un 48,8% respecto al año anterior.

Escenario complejo

Sin dejar de lado todo ello, el escenario continúa siendo complejo en un contexto de desequilibrios macroeconómicos tales como el elevado nivel de inflación (las escasas expectativas de que esta baje), las restricciones para la adquisición de divisas, el tipo de cambio, el riesgo país y la situación de la deuda argentina.

Dapena indicó que “si bien el año pasado fue de recuperación, aún no se llegó a los niveles de prepandemia porque, en primer lugar, fue un desastre el manejo de la pandemia en la Argentina por parte del Gobierno y, en segundo lugar, hay ciertas situaciones como el proceso inflacionario que hacen que no se haya recuperado mejor”.

“La inflación es el mecanismo de ajuste de este Gobierno y por eso no se va a corregir en el corto plazo”, advirtió Dapena y detalló que a “esto lo podemos ver, por ejemplo, en el aumento en las jubilaciones ahora que se anunció que otorgarán un 10 u 11 por ciento”.

El economista explicó que “el mecanismo (del Gobierno nacional) para licuar gastos sin que sea tan evidente para la gente común, es que tienen una inflación del 50%, otorgan aumentos salariales del orden del 30%, y por recaudación se logra un ajuste del 20%”.

“Lo que hubiera correspondido es que los aumentos salariales sean del 50%, pero eso no pasa porque es el mecanismo de ajuste del Gobierno nacional para tratar de acomodar un poco las cuentas sin que sea tan evidente. Aunque es traumático porque la plata no alcanza, no es tan evidente. Lo hacen de manera encubierta”, reveló.

Balance y proyección

Al realizar una proyección del 2022 en base a la tendencia con la que cerró el año pasado, Dapena indicó que “se puede esperar que el año siga por la misma línea de recuperación: esto es, que los sectores que aún no alcanzaron una recuperación total sigan mejorando”. 

Sobre el año que pasó, consideró que “en general es positivo, porque se está recuperando la economía, pero hay salvedades como que la inflación juega en contra en esta recuperación porque afecta a los sectores más vulnerables o a la clase media”. 

“Pero en términos generales hay que decir que es un año en el que hubo recuperación. Ahora bien, para el 2022 se espera que sea parecido al año pasado, o sea que haya movimiento económico pero que haya inflación también. 

En este sentido, el efecto positivo es que la economía se está moviendo y seguirá de esta manera”, evaluó.