17/05/2022

El Cronista San Martín

Prof. Salvador Mazza – Salta – Republica Argentina. Portal de noticias Nacionales, Provinciales y Regionales.

DR. SANTOS JACINTO DAVALOS

OPINION

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Esta columna no está escrita para los políticos avezados. Tiene como función mostrar las ventajas de la BUP y justificar la razón por la que debe implementarse. Tanto la BUP como la boleta partidista, mantienen la técnica del frutero. Arriba siempre muestra la mejor fruta, y si se compra el cajón entero, abajo encontrará sorpresas. En ambos casos hay candidatos malolientes ocultos, que se los conoce cuando están jurando.
La Boleta Única de Papel está siendo tratada en la Cámara de Diputados de la Nación, con la oposición del grupo K. Nuestro sistema electoral ya debiera estar consolidado e incorporado a nuestra genética política. Debiéramos estar tratando de consensuar y resolver los verdaderos problemas argentinos: educación deficiente, suma pobreza y marginalidad, altísima inflación, moneda que se deprecia constantemente, salarios de personas con trabajo que no llegan a superar el límite de la pobreza, inserción en el mundo con coherencia. Sobre todo superar la grieta, que tiene entre nosotros mucha historia. Pero muy pocas veces se llega a dar dentro del elenco gobernante, donde un sector esmerila al presidente, creo que para obligarlo a renunciar. Y entre nosotros los salteños, discutir las PASO es una muestra de nuestro atraso. Nuestra discusión debiera ser como controlar con precisión lo que empresas mineras extraen de nuestro suelo privilegiado. Cómo agregar valor y llegar al ciclo completo. Por ejemplo con las baterías de litio. En Bolivia las empresas mineras pagaban pequeñas regalías. Con la llegada de Evo la propuesta fue la de sociedad a medias, entre los que aportan la tecnología y el capital y el Estado dueño de las minas. Nosotros seguimos recibiendo limosnas y ni siquiera conocemos lo que se extrae de la tierra, pues el control es de declaraciones juradas.
LA BOLETA ÚNICA DE PAPEL
Comenzaremos explicando como funciona en el orden nacional, el sistema actual de elegir a nuestros representantes. En cada elección, los distintos partidos políticos o frentes deben imprimir sus propias boletas electorales. Cuando desempeñaba la función de Secretario General del Partido Justicialista, en los ochenta, imprimíamos cinco boletas por cada elector. No creo que haya cambiado este criterio. Esto significaba que si los electores eran un millón, cada partido de los grandes debía imprimir cinco millones de boletas. Las que luego debían transportarse, distribuirse por las calles, en cada domicilio – en este caso con sobres- y por supuesto distribuir los votos en el lugar y en cada mesa de votación y tener votos de repuesto.
Esto tiene un gran costo económico y además ecológico, por la cantidad de árboles que deben talarse, para imprimir en cada elección, no menos de quinientos millones de votos.
Este sistema tiene una gran ventaja para los partidos grandes, pues pueden pagar la impresión y además entregarlos a los potenciales votantes. Los pequeños deben pagar la impresión y luego distribuirlos, lo que resulta casi imposible por la falta de militantes.
Las boletas partidarias pueden ser cortadas y mezcladas. El votante debe llevar algún instrumento para hacerlo, lo que lentifica el proceso y pueden ser motivo de maniobras electorales. Por ejemplo, el famoso voto cadena. El presidente de mesa y los fiscales deben firmar cada sobre. Si se ingenian para obtener uno o más sobres firmados, que los puede conseguir el fiscal de cada partido, en un descuido, insertan el voto partidario dentro del sobre, los pegan y los entregan a los votantes, casi siempre por una suma de dinero. El votante deposita el sobre que le entregaron y devuelve el sobre que le dieron para votar. Allí cobra y se inicia nuevamente el circuito de insertar el voto, cerrarlo y entregarlo al votante. Por ello se lo denomina voto cadena. También existe la posibilidad de identificar por quién votó, si el fiscal firma en un lugar distinto al usual. Al abrirse los sobres, si logra ubicar su firma, sabrá por quién ha votado
Además, en el cuarto oscuro, pueden robarse los votos del partido opositor, marcarlos de modo que resulten nulos, colocar votos de una elección anterior o falsos, destruirlos u ocultarlos debajo de los votos de otro partido.
Todos estos costos y la posibilidad del fraude, desaparecen con la Boleta Única de Papel. En adelante la llamaré por sus siglas: BUP. Éstas son impresas por el Estado, se entregan tantas BUP como electores, no pueden robarse ni destruirse, y el voto cadena resulta imposible.
La BUP consiste en una o varias hojas impresas, con las siglas partidarias y en general la foto del primer candidato. Para usarla no se necesita un cuarto oscuro. Basta con un mueble en el cuál puedan escribir, por lo cual pueden votar varios electores a la vez, acortando el tiempo de espera. Al lado de cada categoría hay un espacio en blanco que el votante marca con una cruz. Si no marca ninguno se considera voto en blanco total. Si en alguna categoría no marca, es un voto en blanco para esa categoría. El voto se dobla y se inserta en la urna correspondiente.
En la BUP, los partidos políticos se sitúan verticalmente y los candidatos horizontalmente. La ubicación se sortea y el partido que va primero tiene mayor probabilidad de poder captar votos de los indecisos. Este es un problema de la BUP. El otro es la lentitud del conteo, que se compensa con la seguridad que ofrece.
En la mayoría de los países de América, en el mundo y en muchas provincias, se utiliza la BUP. En Argentina ha comenzado el tratamiento en la Cámara de Diputados.
Hay variantes de la BUP. En Córdoba todos los partidos y todos los candidatos se insertan en la misma boleta. En Santa Fe cada categoría tiene una BUP distinta, con un color que las diferencia y una urna del mismo color para cada categoría.
El otro sistema es el voto electrónico. La boleta electoral con los candidatos elegidos la imprime la máquina y se deposita en la urna. En Brasil funciona bien, pues todo el sistema de voto electrónico es de propiedad del Estado y está sometido al control permanente de los fiscales informáticos de cada partido.
En Salta, el voto electrónico es muy caro, el sistema es de propiedad de una empresa privada y el estudio de su funcionamiento es muy acotado, por lo que los partidos no pueden saber si está cargado en beneficio del partido gobernante, que es quién elige la empresa y quién paga.
En Estados Unidos, cuando ganó Trump, se dio por hecho la intervención de Rusia para favorecerlo. Instituciones estatales dotadas de mucha seguridad, fueron hackeadas. Empresas muy seguras sufrieron el mismo embate. Por ejemplo, con los Panamá Papers y con muchos otros casos, como Assange y los Wikileaks, que denunciaron actuaciones irregulares de Estado Unidos. A las grandes empresas informáticas les robaron millones de datos. Entre nosotros ocurrió con Mercado Pago. Los fraudes bancarios por hackeos son habituales. Estos casos son un claro ejemplo de la vulnerabilidad del voto electrónico. Esto quedó demostrado en una jornada realizada por FOCIS, en la Sociedad Italiana, con la participación de expertos informáticos de altísimo nivel.
El sistema de voto electrónico puede ser hackeado o bien utilizar el sistema para favorecer a determinado candidato. No es seguro. Ésa es la razón por la que en Europa, que fueron los primeros en utilizarlo, lo sustituyeron por la BUP.
Como conclusión, el voto partidario es muy costoso, favorece a los grandes partidos políticos y es susceptible de fraudes.
El voto electrónico en Salta es altamente vulnerable y es sumamente costoso.
Ésa es la razón por la cual se debe reemplazar por la
Boleta Única de Papel.